Discursos: quién habla y cuándo de día
De día la palabra la recibe por turnos cada jugador vivo: mientras habla uno, los micrófonos de los demás están apagados y en pantalla corre la cuenta atrás de su tiempo.
En breve
- El discurso es tu turno de hablar. Solo un jugador tiene la palabra a la vez.
- Todos los jugadores vivos la reciben por rondas. Se salta a los muertos y al narrador.
- Al jugador al que la prostituta bloqueó de noche se le salta ese día: no habla ni vota.
- El tiempo del discurso lo fija el creador de la sala. Si terminas antes, pulsa «Gracias» en tu ventana.
- Solo se puede meter baza en un discurso ajeno con el «megáfono»: 5 segundos, luego una pausa.
De día la mesa habla por rondas. Mientras dura tu discurso, tu micrófono está abierto y el de los demás apagado. Luego la palabra pasa al siguiente, y así hasta que hablen todos los vivos.
Cada día empieza la ronda un jugador distinto.
No reciben la palabra:
- los jugadores muertos;
- el narrador, porque no juega;
- el jugador al que «visitó» la prostituta la noche anterior. Es la marca de beso en tu ventana: ese día no hablas ni votas, y el turno simplemente te salta.
Cómo termina un discurso.
- Con el maestro de juego automático la palabra pasa sola: cuando se acaba el tiempo o cuando pulsas «Gracias». Antes de cada discurso el maestro anuncia de quién es el turno, pero ese tiempo no te lo come el discurso.
- Con narrador humano, la palabra la pasa él. «Gracias» también funciona: así puedes terminar tú mismo.
El tiempo del discurso lo fija el creador de la sala. La cuenta atrás se ve en la ventana de quien habla, y en los últimos segundos se añade un tictac.
Además de la ronda, hay discursos adicionales puntuales:
- el último discurso de quien la ciudad ha elegido en la votación;
- con el maestro de juego automático, el último discurso de la víctima del disparo nocturno, por la mañana antes del tiempo de caos y de la ronda de discursos;
- los discursos de los candidatos antes de la revotación.
Su duración la fija un ajuste aparte de la sala, «Defensa».